El proceso de contaminación química del Toltén

 

El proceso de contaminación química del Toltén

 

Por Manuel Gross Osses

 
Una planta de tratamiento de aguas servidas recoge las aguas del alcantarillado y después de un proceso de filtrado y depuración genera dos “subproductos”:
 
El primero es el agua depurada que se vierte al río. El segundo es el lodo compuesto por las materias fecales que estaban en el agua del alcantarillado y que es necesario acumular en alguna parte.
 
En nuestro caso, de la Planta Química proyectada para Putúe, se pretende hacer el proceso de depuración mediante la adición masiva de compuestos químicos que finalmente no podrán ser eliminados por completo y que inevitablemente serán echados al río provocando la muerte de su vida natural. Tan grave como lo anterior, es que los lodos generados son altamente tóxicos (un “concentrado de fecas”), que obligatoriamente deben ser confinados herméticamente y acumulados en alguno lugar aislado.
 
En lo que sigue, trataré de sintetizar lo fundamental de un documento técnico publicado por Claudio González en el sitio Acción por el Toltén el 1º de noviembre de 2005.
 
Los procesos químicos son capaces de eliminar sólo entre el 30 y el 40% de la materia orgánica contenida en las aguas servidas y se limitan a la eliminación de las fecas particuladas, dejando intactos el fósforo y el nitrógeno disueltos, todo lo cual al entrar en contacto con el cloro de desinfección originarán compuestos químicos organoclorados de alta toxicidad.
 
Lo descrito anteriormente se agrava más aún, debido a que para aumentar la eliminación de materia orgánica (sólo hasta un 60%) se adicionará otro producto químico llamado cloruro férrico del cual una buena parte del hierro se depositará en el fondo del río provocando la paulatina muerte de la vegetación acuática y de la fauna bentónica que son el inicio de la cadena alimenticia de los peces y de la avifauna del río.
 
Por otra parte, para desaguar los lodos, la planta química usará compuestos poliméricos de alto peso molecular que requieren de un proceso oxidativo para su degradación que no es proporcionado por la planta química y por lo tanto parte de los polímeros serán arrojados intactos al río produciendo un ambiente tóxico para vida y alterando sus condiciones físico-químicas, especialmente lo relativo a la tensión superficial del agua que es la encargada, de entre otras funciones, de evitar que los insectos que se detienen sobre el agua por un instante se hundan.
 
Además de la formación de organoclorados, se formará hidróxido férrico por la reacción del hierro soluble con el agua del río que también se precipitará en el fondo y, además, cloroaminas debido a la incapacidad del sedimentador primario de remover el nitrógeno amoniacal al entrar éste en contacto con el cloro de desinfección.
 
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Blog de Manuel Gross en
Atina Chile
 
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